Los lectores de este blog, pocos pero selectos, habrán notado si son un poco observadores, que últimamente escribo menos de lo habitual. No me gustaría hacer de este post una justificación al respecto, pero sí he de decir que mi ritmo ha disminuido como consecuencia irremediable de que mi pereza ha aumentado.
Aclaradas las dudas, debo admitir que me han sucedido muchas cosas, pero lo cierto es que ninguna de ellas me ha motivado lo suficiente como para sentarme frente a una página en blanco.
El hecho de tener mucho trabajo y poco tiempo no ayuda, como tampoco lo hace el estar ultimando mis vacaciones y tener los fines de semana bastante saturados.
Pero hoy me he dado un ultimátum, o escribo un post o me pongo a planchar. Y aquí estoy, pensando si colará como desenfadada y moderna una camisa hecha un guiñapo.
El caso es que me tiré en el sofá con el portátil pero comprobé que no había forma de arrancar un post así que decidí encender la tele en busca de inspiración. Cuando empezaba a perder toda esperanza y mientras mi plancha me miraba de reojo se me ocurrió pensar en una de esas noticias nimias y poco importantes que ponen antes de los deportes en el telediario.
Los japoneses han inventado a la novia robot para solteros, y es más, según el portavoz del fabricante: "Es muy amable y aunque no es humana, puede actuar como una verdadera novia".
Esta joya perfecta para hombres solteros es pequeña, con formas voluptuosas (vamos, pechugona), cariñosa, dulce y simpática. Una mujer con dotes de doncella, con un "mode love besucón" infalible a poco que te acerques a ella y capacidad para cantar y bailar si se le pide. Es simpática, interactiva y ha sido fabricada para deleite de unos 10.000 afortunados hombres que dejarán de estar solteros y disponibles este año.
Mi primer ataque de indignación vino por el camino del ¿por qué a mí?
¿es realmente necesario ponerme más competencia en el mercado? ¿acaso no lo tengo ya suficientemente complicado compitiendo con las mujeres que ya existen? ¿es tan preciso inventar más?
Mi segundo ataque de indignación, que fue mucho más racional y meditado, vino derivado del ¿por qué a mí no?
¿acaso no me merezco yo un novio igual? ¿tan complicado era hacer la versión masculina del robot? ¿si me compro la versión femenina me tendría que reconocer como lesbiana?
Entonces escuché que las ventajas reales de esta novia androide, en comparación con las tradicionales de carne y hueso, radica en su precio, 175 euros, y en su facilidad para desconectarla y meterla en un armario.
De acuerdo, puedo entender que hay mujeres que salen muy caras e incluso que existen aquellas a las que uno desearía poder apagar de vez en cuando o poner en stand by. Pero seamos sinceros, a esas no se les llama novias. Esas no suelen pasar de un mero rollete o ligue ocasional. Las novias de verdad cuesten lo cuesten valen mucho más y si uno reconoce querer desconectarla o meterla en un armario es muy probable que lo siguiente que se encuentre sea una denuncia en el juzgado o una orden de alejamiento.
Lo que esos japoneses pretenden vender como una "novia robot" no es más que la típica mujer de la que uno se encapricha hasta conseguirla y que, una vez en casa y después de pasar un rato a solas con ella, pierde toda la gracia y sólo la recupera cuando se trata de exhibirla ante los amigos. Han inventado la "mujer florero robot", ¡ole por los nipones!.
El problema es que a raíz de escuchar esta noticia, he leído otra mucho mejor: En el 2050 su amante podría ser... un robot muy sensible.
Por lo visto David Levy, autor del libro "Amor + sexo con robots", cree que dentro de 40 años habrán conseguido fabricar robots inteligentes y divertidos que, además del sexo, te proporcionen conversaciones interesantes, tengan sentido del humor y consigan enamorarte. Dice este buen hombre:
"Hay millones de personas en el mundo que están solas, quizás porque son tímidos, feos o tienen problemas psicológicos, de personalidad, o sexuales. Siempre habrá millones de personas incapaces de tener relaciones satisfactorias con otros seres humanos, y para ellos la alternativa no es ¿prefiero relaciones con humanos o con un robot? No, la alternativa para ellos es entre la soledad absoluta o la relación con un robot".
No sé qué me da más miedo, si el concepto de novia que tienen los japoneses o el concepto de soltero que tiene David Levy.